Nicanor Gutiérrez caminó lentamente hacia Belinda Sánchez, disimulando el temblor del que era víctima. Se detuvo exactamente a 3cm. de Belinda Sánchez, y la miró a los ojos durante 20 segundos. Puso sus manos en sus mejillas y besó su frente. Tomó su mano y muy despacito empezó a caminar delante de ella, en dirección a su habitación...
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miércoles, 10 de noviembre de 2010
martes, 24 de agosto de 2010
Belinda Sánchez: especialista en salir corriendo.
Las largas piernas de Belinda Sánchez tienen la peculiaridad de salir corriendo desde el instante en que sus rodillas empiezan a temblar.
Cuando Nicanor Gutiérrez pudo advertir que algo extraño sucedía, Belinda Sánchez ya había abierto la puerta del departamento y se apresuraba a las escaleras.
Así como en esta realidad, donde una día, de pronto, algo totalmente insólito acontece; el día de hoy Nicanor Gutiérrez por fin reaccionó.
"No des un paso más Belinda Sánchez! No te muevas!"
Belinda Sánchez jamás había oído la voz de Nicanor Gutiérrez, y de hecho, jamás hubiera esperado semejante arrebato de su parte. Se quedó ahí quietecita, petrificada, hiperventilando en silencio.
domingo, 25 de julio de 2010
Qué le voy a decir cuando me mire con sus ojos?
Mientras tanto Nicanor Gutiérrez fue recuperando su color natural, empezó a sentir esa felicidad explosiva que ya antes lo había mandado a la clínica. Esta vez intentó controlarse, respirando hondo.
Los sentimientos de Belinda Sánchez empezaron a recordarle ese terror con el que nunca supo lidiar. Belinda Sánchez pensaba: "Qué le voy a decir? Qué le voy a decir cuando me mire con sus ojos? Y yo no sepa qué responder? Cómo le voy a explicar que ya elegí un lugar para mis pantuflas? Que ya sé en qué lado de la cama quiero dormir? Qué pensaría Nicanor Gutiérrez si en este momento le confesara que no quiero otra cosa que quedarme para siempre? Qué le voy a decir cuando me mire con sus ojos? Preguntándome?"
martes, 20 de julio de 2010
En el departamento de Nicanor Gutiérrez
Belinda Sánchez recogió el llavero con esa gracia que la caracteriza, introdujo la llave en la cerradura y abrió la puerta.
Belinda Sánchez tomó su maleta anaranjada y caminó algunos breves pasos hasta el interior del departamento; donde dejó su maleta para contemplarlo con ternura.
Una pequeña sala acogedora, el piso de parquet, las persianas de madera, un sofá verde de tres cuerpos, un sillón de cuero de un solo cuerpo, un tornamesa de madera, en el centro una mesita redonda, y en la esquina, algunas macetas con plantas.
A la derecha, una endeble mesita roja en cuyo centro hay una canasta con mandarinas, en una cocina blanca inmaculada.
Belinda Sánchez empezó a sentirse demasiado cómoda.
Cada pequeño detalle de esa casa la conmovía.
Ya podía imaginar su mantita de alpaca verde agua sobre ese sofá de tres cuerpos, su taza rosada sobre la mesita redonda, junto a su ya gastado libro de Alicia en el País de las Maravillas, mientras ella ponía un long play de Miles Davis en el tornamesa de madera.
Y en el sillón de cuero de un solo cuerpo, su adorado Nicanor Gutiérrez, comiendo mandarinas, mirándola con esa dulzura tan suya. Ya podía imaginarse en ese paisaje.
Como si ese también fuera su hábitat. Como si siempre hubiera pertenecido a ese lugar, y por fin todo tuviera sentido.
viernes, 18 de junio de 2010
Nicanor Gutiérrez regresa a casa
Llegada la medianoche, Nicanor Gutiérrez encontró inútil eso de permanecer ahí sentadote, en esa incómoda banca. Así que caminó los 8 kms a casa , dando tumbos entre los 857 pensamientos que lo atormentaban. Llegó aún confundido, subió los 4 pisos ya bastante cansado. Y cuando introducía la llave en el cerrojo... "Hola!"
Nicanor Gutiérrez se puso pálido, los músculos de su cuello se tensaron, sus ojos se abrieron enormes, las llaves de su departamento cayeron al piso. Nicanor Gutiérrez giró la cabeza, lentamente, en dirección a la voz. Por los clavos de Cristo! Era Belinda Sánchez!
Estaba ahí, sentada en la escalera, tenía su maleta anaranjada y su taza rosada en la mano derecha.
Las rodillas de Nicanor Gutiérrez empezaron a debilitarse, y su corazón, a latir en todos los sentidos y ritmos.
sábado, 12 de junio de 2010
La estación del tren II
Belinda Sánchez apoyó su maleta anaranjada en el piso, como esperando una respuesta.
Entonces dijo: "Ya son las 6:02pm ¿no sueles comer mandarinas a esta hora? Te puedo acompañar con una mandarina, como que recupero mi bufanda turquesa."
Nicanor Gutiérrez seguía perplejo, no pudo elegir uno solo de los 857 pensamientos que cruzaron su mente para decírselo en voz alta a Belinda Sánchez.
La dulce sonrisa de Belinda Sánchez se fue convirtiendo en una especie de mueca de desconcierto.
El silencio de Nicanor Gutiérrez le había permitido escuchar y repetir en su mente las palabras que acababa de pronunciar. Qué tonta es Belinda Sánchez! pensó una vez más...
Ante la impasibilidad de Nicanor Gutiérrez, Belinda Sánchez empezó a sentirse insegura, ridícula.
Tomó su pequeña maleta anaranjada entre sus brazos, y salió corriendo de la estación del tren.
Se subió a un taxi, y lloró todo el camino a casa.
Nicanor Gutiérrez dudó por un segundo si todo esto había pasado en verdad, o si solo había sido producto de su imaginación.
Hace dos horas que el tren de las 6 partió.
Hace dos horas que Nicanor Gutiérrez está sentado, inmóvil, en la banca de la estación del tren,
buscando las palabras que hubiera querido decir.
martes, 18 de mayo de 2010
La estación del tren
Nicanor Gutiérrez pelaba su mandarina cuando el tren de las 6 llegó a la estación.
Nicanor Gutiérrez separaba cuidadosamente un gajo, cuando los pasajeros bajaron del tren.
Nicanor Gutiérrez terminaba de tragar el último gajo de su mandarina cuando se disponía a pararse para subirse al tren.
De pronto, debajo de sus ojos apareció un par de zapatitos de charol.
Nicanor Gutiérrez levantó la mirada lentamente: era Belinda Sánchez. Había regresado.
857 pensamientos pasaron por la mente de Nicanor Gutiérrez, quien no fue capaz de decir una sola palabra.
Belinda Sánchez lo miró dulcemente y pronunció: dejé olvidada mi bufanda turquesa en tu sofá.
viernes, 1 de enero de 2010
Nicanor Gutiérrez ha llegado al límite
Después de varios meses de esperar el regreso de Belinda Sánchez,
por fin hoy Nicanor Gutiérrez se dijo: "Basta Nicanor Gutiérrez, ya fue suficiente, has llegado al límite". Tomó su pequeña maleta a cuadros y empacó lo mínimo indispensable. Se puso su boina y agarró una mandarina de la endeble mesita roja. Al salir, le explicó al señor Belisario Pérez -el frutero de la esquina que le vende las mandarinas- que él no tiene la culpa de los ataques de pánico de Belinda Sánchez.
Nicanor Gutiérrez espera sentado en una banca de la estación del tren, que llegue el tren de las 6pm.
viernes, 6 de noviembre de 2009
Carta de Belinda Sánchez, desde las lejanías
Querido Nicanor Gutiérrez,
Imagino que a estas alturas ya debes saber que me he marchado.
Nadie cree en nosotros Nicanor Gutiérrez, nadie nos toma en serio. Para el mundo tú y yo somos una broma más. Y debo confesarte, con la vergüenza dueña de mi cuerpo, que a veces el mundo me hace dudar.
Sin embargo, seas real o ficcional, lo que siento por ti es lo suficientemente fuerte como para que yo crea, con toda la convicción del mundo, en "nosotros".
Aún así, he decidido marcharme. Sé muy bien que mi bufanda turquesa está en tu casa, probablemente aún debajo del cojín de tu sillón, donde la dejé adrede.
También sé que si voy a recogerla "nosotros" se hará realidad. Y créeme Nicanor Gutiérrez, nada me haría más feliz que comer mandarinas a las 6 de la tarde, o tomar el té en NUESTRA endeble mesita roja, o lavarme los dientes escuchando boleros.
Pero así como nada me haría más feliz... nada me haría más triste que presenciar el final de "nosotros".
Perdona mi cobardía Nicanor Gutiérrez, huir es la única forma que encuentro para no tener que enfrentarme a tu inmensidad.
De cualquier forma, te dejo la promesa, de que un domingo de noviembre, iré a buscar mi bufanda turquesa, y quién sabe si habrá una segunda taza de té en tu endeble mesita roja.
Hasta entonces,
Belinda Sánchez.
viernes, 2 de octubre de 2009
La bufanda turquesa
Hoy Nicanor Gutiérrez pasó por la sala, para llegar a la cocina y deshacerse de todas las bolsitas de té, tirar su taza azul contra la pared, y no recoger los escombros.
Pero a medio camino, algo turquesa sobre el sillón llamó su atención.
¡Bendito sea Papalindo! ¡Es la bufanda turquesa de Belinda Sánchez!
Después de todo, parece que aún quedaban vestigios de esperanza en su corazón.
Tomó la bufanda turquesa en sus manos: nunca la textura de un pedazo de tela le había causado tanto placer. Acercó la bufanda turquesa a su nariz: aún conservaba el olor de Belinda Sánchez.
De pronto empezó a recordar su ausencia...
¡Mentira! ¡Sí podía sentirse peor!
Tenía que hacer algo al respecto...
Esa bufanda turquesa olvidada ahí, en el sillón, tenía que significar algo.
Así que decidió poner a prueba ese último pedazo de esperanza.
Puso agua a hervir. Sintonizó radio Felicidad. Se lavó los dientes. Se engominó el pelo.
Tomó la bufanda turquesa en sus manos nuevamente, y se paró junto a la puerta, con las rodillas temblando cual hojas en un árbol; rogándole a Papalindo, que por favor, por favor, no se lleve su mínima esperanza. Que por favor Belinda Sánchez se dé cuenta de que extravió su bufanda turquesa y venga a recuperarla. Para verla solo 5 minutos más. Para sonreirle y derrepente, si se puede, rozar su delicada mano accidentalmente.
Para escuchar su voz y sus pausas, quizás por última vez.
Para regresar a sentarse en su endeble mesita roja y comer su mandarina de las 6, recordando cada gesto de Belinda Sánchez, cada inflexión de su voz. Para imaginar que todo ocurrió de otro modo, que esta vez sí se atrevió a hablarle.
Nicanor Gutiérrez regresa a casa
Nicanor Gutiérrez se ha dado por vencido.
Ha regresado a casa con la barba por los suelos... y la tristeza también.
Ha cerrado sus ventanas para no ver la desaparición de Belinda Sánchez en la acera de en frente, todas las mañanas.
Nicanor Gutiérrez tiró sus cassettes de boleros grabados con tanta paciencia de radio Felicidad.
Y sus mandarinas empiezan a descomponerse en el centro de su endeble mesita roja.
Nicanor Gutiérrez piensa: "No podría sentirme peor".
Cómo pesa la vida sin Belinda Sánchez... cómo pesa!
domingo, 27 de septiembre de 2009
Novedades de Nicanor Gutiérrez
Nicanor Gutiérrez ha sido dado de alta.
Hace días que camina por las calles,
buscando a Belinda Sánchez.
Pero no la encuentra.
No hay rastro de Belinda Sánchez en toda la ciudad.
Los zapatos de Nicanor Gutiérrez se están rompiendo,
y la barba cubre su rostro, mas no su tristeza.
En su estante, al lado de su taza azul,
un espacio vacío espera ser llenado por una taza rosada,
por ESA taza rosada.
"Dónde está Belinda Sánchez?" - Le pregunta a Papalindo,
mientras come su mandarina de las 6 de la tarde, y sigue caminando.
martes, 22 de septiembre de 2009
Nicanor Gutiérrez está en la clínica
Esta noche, Belinda Sánchez no pudo más.
Algo explotó en el medio de su pecho, y sin razón aparente,
una lágrima escapó de la comisura de su ojo derecho.
Salió de la cama de un salto, corrió hacia la calle con su camisón de dormir,
sus pelos siempre alborotados.
Se paró frente a la ventana de Nicanor Gutiérrez,
y desde el fondo de su abdomen, con todas sus fuerzas, gritó:
NICANOR ABELARDO GUTIÉRREZ DÍAZ: QUIERO PONER MI TAZA ROSADA EN TU ESTANTE.
Nicanor Gutiérrez está en la clínica. Ha sufrido un ataque severo de felicidad.
jueves, 17 de septiembre de 2009
Nicanor Gutiérrez ha sufrido un accidente
Este domingo, luego de esperar por años el momento indicado, llegó Belinda Sánchez a tomar el té en la endeble mesita roja.
Pero este domingo y ningún otro, Nicanor Gutiérrez no preparó una segunda taza de té.
Ante tal hecho, Belinda Sánchez se marchó enfurecida, tirando la puerta tras de sí,
arrastrando su corazón destruído por cuadras y cuadras...
Hace tres días que Nicanor Gutiérrez espera sentado en la ventana, que Belinda Sánchez pase por la acera de enfrente, como todas las mañanas.
Hace tres días que Belinda Sánchez no se levanta de la cama.
Nicanor Gutiérrez está al borde de la locura, la culpa lo mata.
jueves, 6 de agosto de 2009
Nicanor Gutiérrez
Nicanor Gutiérrez sueña con vivir en una casa en forma de champiñón, come mandarinas todos los días a las 6 de la tarde, escucha boleros mientras se lava los dientes y prepara dos tazas de té los domingos, esperando que un domingo venga Belinda Sánchez a tomar el té en su endeble mesita roja. Nicanor Gutiérrez reza todas las noches, pidiéndole a Papalindo que por favor, a Belinda Sánchez le gusten las casas en forma de champiñón. Nicanor Gutiérrez sueña. Nicanor Gutiérrez. Hombre de pocas palabras. Se enamoró un noviembre nublado de una tal Belinda Sánchez. Mujer de piernas largas. Se enamoró de su pelo atolondrado, de la curva de su espalda, de sus ojos risueños. Se enamoró de su voz y sus pausas, de su delicadeza al tocar, de su forma de apoyar el pie izquierdo con inseguridad. Se enamoró de su inocencia, de su humildad. De esa sensualidad desbordante que ella no sabe que tiene, pero que a él lo mata. No podrá olvidarla.
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