sábado, 18 de diciembre de 2010

viernes, 3 de diciembre de 2010

Te dejo

Te dejo ir.
Te dejo ir mi amor...
Aunque en el fondo no lo haga del todo.
Hoy te dejo ir. Te dejo atrás.
Aunque en el fondo seas tú a quien espero...
Aunque en las noches seas tú en quien pienso...
Te dejo ir mi amor...
Hoy te dejo.
Hoy soy yo la que huye. Soy yo quien renuncia, 
Aunque no tenga a dónde ir.
Aunque en el fondo no quiera.
Aunque me cueste. Aunque me duela.
Me voy.
Aunque no sepa cómo...
Te dejo mi amor te dejo...

jueves, 25 de noviembre de 2010

No final

No se acaba.
La poca probabilidad no termina con mis sentimientos;
así tan derrepente.
No se ha acabado.
Me queda claro que este no es momento para nosotros.
Pero eso no significa que en el fondo de mi corazón no estaré esperando.
Porque sí. Esperaré.
No te has ido.
No te has ido de mi cabeza, ni de mi corazón, ni de mis sueños.
No te irás.
Esto no se ha acabado.
Estaré esperando... te...

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Palabras

Si hay algo de la vida, terriblemente duro y terriblemente cierto, es que no está hecha de palabras.
Las palabras no hacen girar al mundo.
Las palabras no hacen que las cosas sucedan.
No son las palabras vacías, las que están detrás de los éxitos; son las acciones.
Las palabras no hacen los sueños realidad.
Y la ausencia de ellas, aún menos.




viernes, 12 de noviembre de 2010

insoportable

Estos estados neutros me molestan.
Yo necesito estar al filo.
Necesito grandes sucesos, grandes emociones, que traigan consigo grandes aprendizajes, grandes verdades.
Toda esta quietud indica que después, en algún momento, por fin algo sucederá. Mientras tanto... no me tolero, no me hallo, no me siento.


Rescátame pues... rescátame...


miércoles, 10 de noviembre de 2010

Nicanor Gutiérrez actúa

Nicanor Gutiérrez caminó lentamente hacia Belinda Sánchez, disimulando el temblor del que era víctima. Se detuvo exactamente a 3cm. de Belinda Sánchez, y la miró a los ojos durante 20 segundos. Puso sus manos en sus mejillas y besó su frente. Tomó su mano y muy despacito empezó a caminar delante de ella, en dirección a su habitación...

lunes, 20 de septiembre de 2010

No te detengas.

A veces uno se detiene por un instante, y cuando mira a su alrededor, resulta que nada tiene sentido. 
Quizás por eso todos estén como apurados, como compitiendo. Por que si se detienen a tomar aire, aunque sea por un segundo, nada tendrá sentido. Y es demasiado aterrador, no entender. Entonces nadie se detiene. Y todos aprendemos a llenar nuestros vacíos con vacíos más grandes. Al menos eso nos distrae, hasta que llegue lo que esperamos, o buscamos. 
La fantasía es un vacío maravilloso.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Desierto



Al final de un espejismo, siempre queda la dura y caliente arena del desierto.
NO estoy buscando un oasis.
No lo estoy buscando.
Pero eso no significa que me conformaré con un efímero e insulso espejismo.
No me quejo del desierto.
Tengo la cantimplora llena.
Pero si tengo que elegir entre un espejismo y un oasis... elijo el oasis. 
Siempre el oasis.



lunes, 6 de septiembre de 2010

Las hojas deciden morir por amor



Me gusta ver a las hojas sucumbir ante los
abismos arbóreos, 
Y por fin lanzarse, de cara al asfalto, en nombre del amor.

martes, 24 de agosto de 2010

Belinda Sánchez: especialista en salir corriendo.

Las largas piernas de Belinda Sánchez tienen la peculiaridad de salir corriendo desde el instante en que sus rodillas empiezan a temblar. Cuando Nicanor Gutiérrez pudo advertir que algo extraño sucedía, Belinda Sánchez ya había abierto la puerta del departamento y se apresuraba a las escaleras. Así como en esta realidad, donde una día, de pronto, algo totalmente insólito acontece; el día de hoy Nicanor Gutiérrez por fin reaccionó. "No des un paso más Belinda Sánchez! No te muevas!" Belinda Sánchez jamás había oído la voz de Nicanor Gutiérrez, y de hecho, jamás hubiera esperado semejante arrebato de su parte. Se quedó ahí quietecita, petrificada, hiperventilando en silencio.

domingo, 25 de julio de 2010

Qué le voy a decir cuando me mire con sus ojos?

Mientras tanto Nicanor Gutiérrez fue recuperando su color natural, empezó a sentir esa felicidad explosiva que ya antes lo había mandado a la clínica. Esta vez intentó controlarse, respirando hondo. Los sentimientos de Belinda Sánchez empezaron a recordarle ese terror con el que nunca supo lidiar. Belinda Sánchez pensaba: "Qué le voy a decir? Qué le voy a decir cuando me mire con sus ojos? Y yo no sepa qué responder? Cómo le voy a explicar que ya elegí un lugar para mis pantuflas? Que ya sé en qué lado de la cama quiero dormir? Qué pensaría Nicanor Gutiérrez si en este momento le confesara que no quiero otra cosa que quedarme para siempre? Qué le voy a decir cuando me mire con sus ojos? Preguntándome?"

No voy a pensar en ti

No voy a pensar en ti. No voy a acostarme en la cama a recapitular esta noche infinitas veces, para rescatar todas las sutilezas que podrían hacerme pensar que sí me quieres. No voy a pensar en ti. No voy a mirar el techo de mi cuarto e imaginarte a mi lado. No voy a recordar tu sonrisa, o la dulzura de tus ojos cuando me miran. No voy a sumar palabras que dijiste al azar, con acercamientos accidentales y todas las cosas que me gustaría que significaran, para concluir que estoy parada frente a todo lo que siempre quise. O mejor dicho, que todo lo que siempre quise está parado frente a mí, mirándome, con dulzura en sus ojos. No voy a pensar en ti.

martes, 20 de julio de 2010

En el departamento de Nicanor Gutiérrez

Belinda Sánchez recogió el llavero con esa gracia que la caracteriza, introdujo la llave en la cerradura y abrió la puerta. Belinda Sánchez tomó su maleta anaranjada y caminó algunos breves pasos hasta el interior del departamento; donde dejó su maleta para contemplarlo con ternura. Una pequeña sala acogedora, el piso de parquet, las persianas de madera, un sofá verde de tres cuerpos, un sillón de cuero de un solo cuerpo, un tornamesa de madera, en el centro una mesita redonda, y en la esquina, algunas macetas con plantas. A la derecha, una endeble mesita roja en cuyo centro hay una canasta con mandarinas, en una cocina blanca inmaculada. Belinda Sánchez empezó a sentirse demasiado cómoda. Cada pequeño detalle de esa casa la conmovía. Ya podía imaginar su mantita de alpaca verde agua sobre ese sofá de tres cuerpos, su taza rosada sobre la mesita redonda, junto a su ya gastado libro de Alicia en el País de las Maravillas, mientras ella ponía un long play de Miles Davis en el tornamesa de madera. Y en el sillón de cuero de un solo cuerpo, su adorado Nicanor Gutiérrez, comiendo mandarinas, mirándola con esa dulzura tan suya. Ya podía imaginarse en ese paisaje. Como si ese también fuera su hábitat. Como si siempre hubiera pertenecido a ese lugar, y por fin todo tuviera sentido.

lunes, 19 de julio de 2010

Muralla China

Yo creo que veo más allá. Que veo cosas que los demás no ven. Y es cierto. Porque me las invento. Me niego a escuchar bocinas, y gritos, y motores; prefiero escuchar esa canción... Me niego a ver pobreza, sufrimiento, maldad, el cielo nublado; prefiero verlo lila, y libélulas, y árboles inmensos. Me niego a sentir frío, hambre, pena; prefiero sentir burbujas, girasoles haciéndome cosquillas. Me niego a oler pestilencias; para mí todo huele a jazmín. Así como me rehuso a creer las cosas que se dicen de ti, y elijo creer las tonterías que dices para engatusarme. Así como me niego a ver tu indiferencia, y exacerbo tus mínimas atenciones para forzarme a creer que mis inventos coinciden con las realidad. Entre el mundo real y yo, no cabe duda, hay una muralla china.

El aplastamiento de las gotas

Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol. Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.

martes, 13 de julio de 2010

Cisne

Hoy te perdono, oficialmente. Que conste en actas que te perdono. He decidido liberar de su jaula a este horripilante cuervo que es mi resentimiento. No entiendo tu ausencia, ni tu carencia de valor. No entiendo. Pero no me importa, ya. Simplemente te perdono. Me deshago de todos esos sentimientos espantosos que me trajiste para hacerle espacio a mi alma en expansión. No caben cuervos aquí. Solo cisnes.

domingo, 11 de julio de 2010

Invitaciones

Tú me invitas a tu casa, yo te invito a mi mundo. Puedes tener un bosque si quieres, o una montaña. Pero el mar... El mar no es ese tipo de mar... No vengas a remojar la punta de tu dedo gordo en este mar. No es ese tipo de mar. Aquí será mejor que te tires con los brazos abiertos o que te vayas para siempre.

lunes, 28 de junio de 2010

El invierno y las ganas de besar

Hacía frío y querías besarla. La veías temblando frente a ti. Y no querías otra cosa que besarla. Su fragilidad te conmovió a niveles que tú mismo no sospechabas que existían. Y querías besarla. Intentaste tocar su mano, y ella no supo qué hacer. Perdió el control de su cuerpo, hizo un gesto de fastidio que separó su mano de la tuya, y se fue. Se fue a sentarse en una esquina, a desear con todas sus fuerzas que su mano estuviera en la tuya, y que tus labios humedecieran los suyos, que todos desaparecieran, para sentir tu cuerpo entero estremecerse, cuando por fin la tomaras en tus brazos.

viernes, 18 de junio de 2010

Cáscaras de mandarina

Me gusta así. De a poquitos y en secreto. Las miradas de complicidad, las sonrisas pícaras. Me gusta así. Las palabras al oído. Los besos a escondidas. Quitarnos las cáscaras despacito, muy despacito, para no hacernos doler. Y por fin descubrirnos. Desnudos, indefensos, absolutamente honestos. Mirarnos durante horas, para aprendernos de memoria, y poder retratarnos en la ausencia del otro. Acercarnos, pasito a pasito. Con mucho cuidado. Hasta que nuestros cuerpos se encuentren. Entonces yo seré tu cáscara, y tú la mía.

Nicanor Gutiérrez regresa a casa

Llegada la medianoche, Nicanor Gutiérrez encontró inútil eso de permanecer ahí sentadote, en esa incómoda banca. Así que caminó los 8 kms a casa , dando tumbos entre los 857 pensamientos que lo atormentaban. Llegó aún confundido, subió los 4 pisos ya bastante cansado. Y cuando introducía la llave en el cerrojo... "Hola!" Nicanor Gutiérrez se puso pálido, los músculos de su cuello se tensaron, sus ojos se abrieron enormes, las llaves de su departamento cayeron al piso. Nicanor Gutiérrez giró la cabeza, lentamente, en dirección a la voz. Por los clavos de Cristo! Era Belinda Sánchez! Estaba ahí, sentada en la escalera, tenía su maleta anaranjada y su taza rosada en la mano derecha. Las rodillas de Nicanor Gutiérrez empezaron a debilitarse, y su corazón, a latir en todos los sentidos y ritmos.

domingo, 13 de junio de 2010

Lasamigasespaja

Lasamigas acompañan, lasamigas apoyan, lasamigas entienden, lasamigas escuchan, lasamigas no juzgan, lasamigas comparten, lasamigas reconfortan, lasamigas enseñan, lasamigas aprenden, lasamigas crecen, lasamigas juegan, lasamigas ríen, lasamigas lloran, lasamigas perdonan, lasamigas sorprenden, lasamigas quieren, lasamigas admiran, lasamigas sueñan, lasamigas inspiran...
Lasamigasespaja.

sábado, 12 de junio de 2010

La estación del tren II

Belinda Sánchez apoyó su maleta anaranjada en el piso, como esperando una respuesta. Entonces dijo: "Ya son las 6:02pm ¿no sueles comer mandarinas a esta hora? Te puedo acompañar con una mandarina, como que recupero mi bufanda turquesa." Nicanor Gutiérrez seguía perplejo, no pudo elegir uno solo de los 857 pensamientos que cruzaron su mente para decírselo en voz alta a Belinda Sánchez. La dulce sonrisa de Belinda Sánchez se fue convirtiendo en una especie de mueca de desconcierto. El silencio de Nicanor Gutiérrez le había permitido escuchar y repetir en su mente las palabras que acababa de pronunciar. Qué tonta es Belinda Sánchez! pensó una vez más... Ante la impasibilidad de Nicanor Gutiérrez, Belinda Sánchez empezó a sentirse insegura, ridícula. Tomó su pequeña maleta anaranjada entre sus brazos, y salió corriendo de la estación del tren. Se subió a un taxi, y lloró todo el camino a casa. Nicanor Gutiérrez dudó por un segundo si todo esto había pasado en verdad, o si solo había sido producto de su imaginación. Hace dos horas que el tren de las 6 partió. Hace dos horas que Nicanor Gutiérrez está sentado, inmóvil, en la banca de la estación del tren, buscando las palabras que hubiera querido decir.

jueves, 10 de junio de 2010

despedida interespacial

Me voy antes de que la paz huya de mis dedos. Me voy a donde no haya escasez de valor porque tampoco podría resistir su pérdida. Me voy porque un corazón roto no es uno, sino varios. Porque no solo me lastiman tus actos o no actos, tus palabras o no palabras. También me rompe el corazón el hecho de que me lastimes. Porque cada día es más difícil perdonar tus abandonos. Olvidar todas las veces que tiraste la toalla. Me duele porque me equivoqué contigo. Me duele que hayas elegido alejarme de ti. Así que me voy. Porque merezco más que alguien que elige perderme sin pensarlo dos veces. Desde Júpiter, Maruja

Esperándote

Tal vez tú seas mi Godot, tal vez estoy esperando que llegues y detengas el paso del tiempo. Y todo quede suspendido en el aire. Tal vez estoy esperando que llegues para empezar a vivir, y todo esto no sea más que un gran paréntesis.

martes, 8 de junio de 2010

Chapitre VII

Le cinquième jour, toujours grâce au mouton, ce secret de la vie du petit prince me fut révélé. Il me demanda avec brusquerie, sans préambule, comme le fruit d'un problème longtemps médité en silence:

- Un mouton, s'il mange les arbustes, il mange aussi les fleurs ?

- Un mouton mange tout ce qu'il rencontre.

- Même les fleurs qui ont des épines ?

- Oui. Même les fleurs qui ont des épines.

- Alors les épines, à quoi servent-elles ?

Je ne le savais pas. J'étais alors très occupé à essayer de dévisser un boulon trop serré de mon moteur. J'étais très soucieux car ma panne commençait de m'apparaître comme très grave, et l'eau à boire qui s'épuisait me faisait craindre le pire.

- Les épines, à quoi servent-elles ?

Le petit prince ne renonçait jamais à une question, une fois qu'il l'avait posée. J'étais irrité par mon boulon et je répondis n'importe quoi:

- Les épines, ça ne sert à rien, c'est de la pure méchanceté de la part des fleurs !

- Oh!

Mais après un silence il me lança, avec une sorte de rancune:

- Je ne te crois pas ! Les fleurs sont faibles. Elles sont naïves. Elles se rassurent comme elles peuvent. Elles se croient terribles avec leurs épines...

Je ne répondis rien. A cet instant-là je me disais: "Si ce boulon résiste encore, je le ferai sauter d'un coup de marteau." Le petit prince dérangea de nouveau mes réflexions:

- Et tu crois, toi, que les fleurs...

- Mais non ! Mais non ! Je ne crois rien ! J'ai répondu n'importe quoi. Je m'occupe, moi, de choses sérieuses !

Il me regarda stupéfiait.

- De choses sérieuses !

Il me voyait, mon marteau à la main, et les doigts noirs de cambouis, penché sur un objet qui lui semblait très laid.

- Tu parles comme les grandes personnes !

Ça me fit un peu honte. Mais, impitoyable, il ajouta:

- Tu confonds tout... tu mélanges tout !

Il était vraiment très irrité. Il secouait au vent des cheveux tout dorés:

- Je connais une planète où il y a un Monsieur cramoisi. Il n'a jamais respiré une fleur. Il n'a jamais regardé une étoile. Il n'a jamais aimé personne. Il n'a jamais rien fait d'autre que des additions. Et toute la journée il répète comme toi: "Je suis un homme sérieux ! Je suis un homme sérieux !" et ça le fait gonfler d'orgueil. Mais ce n'est pas un homme, c'est un champignon !

- Un quoi ?

- Un champignon !

Le petit prince était maintenant tout pâle de colère.

- Il y a des millions d'années que les fleurs fabriquent des épines. Il y a des millions d'années que les moutons mangent quand même les fleurs. Et ce n'est pas sérieux de chercher à comprendre pourquoi elles se donnent tant de mal pour se fabriquer des épines qui ne servent jamais à rien ? Ce n'est pas important la guerre des moutons et des fleurs ? Ce n'est pas plus sérieux et plus important que les additions d'un gros Monsieur rouge ? Et si je connais, moi, une fleur unique au monde, qui n'existe nulle part, sauf dans ma planète, et qu'un petit mouton peut anéantir d'un seul coup, comme ça, un matin, sans se rendre compte de ce qu'il fait, ce n'est pas important ça !

Il rougit, puis reprit:

- Si quelqu'un aime une fleur qui n'existe qu'à un exemplaire dans les millions et les millions d'étoiles, ça suffit pour qu'il soit heureux quand il les regarde. Il se dit: "Ma fleur est là quelque part..." Mais si le mouton mange la fleur, c'est pour lui comme si, brusquement, toutes les étoiles s'éteignaient ! Et ce n'est pas important ça !

Il ne put rien dire de plus. Il éclata brusquement en sanglots. La nuit était tombée. J'avais lâché mes outils. Je me moquais bien de mon marteau, de mon boulon, de la soif et de la mort. Il y avait, sur une étoile, une planète, la mienne, la Terre, un petit prince à consoler ! Je le pris dans les bras. Je le berçai. Je lui disais: "La fleur que tu aimes n'est pas en danger... Je lui dessinerai une muselière, à ton mouton... Je te dessinerai une armure pour ta fleur... Je..." Je ne savais pas trop quoi dire. Je me sentais très maladroit. Je ne savais comment l'atteindre, où le rejoindre... C'est tellement mystérieux, le pays des larmes.

Chapitre XXI

C'est alors qu'apparut le renard:

- Bonjour, dit le renard.

- Bonjour, répondit poliment le petit prince, qui se retourna mais ne vit rien.

- Je suis là, dit la voix, sous le pommier.

- Qui es-tu ? dit le petit prince. Tu es bien joli...

- Je suis un renard, dit le renard.

- Viens jouer avec moi, lui proposa le petit prince. Je suis tellement triste...

- Je ne puis pas jouer avec toi, dit le renard. Je ne suis pas apprivoisé.

- Ah! pardon, fit le petit prince.

Mais, après réflexion, il ajouta:

- Qu'est-ce que signifie "apprivoiser" ?

- Tu n'es pas d'ici, dit le renard, que cherches-tu ?

- Je cherche les hommes, dit le petit prince. Qu'est-ce que signifie "apprivoiser" ?

- Les hommes, dit le renard, ils ont des fusils et ils chassent. C'est bien gênant ! Ils élèvent aussi des poules. C'est leur seul intérêt. Tu cherches des poules ?

- Non, dit le petit prince. Je cherche des amis. Qu'est-ce que signifie "apprivoiser" ?

- C'est une chose trop oubliée, dit le renard. Ça signifie "créer des liens..."

- Créer des liens ?

- Bien sûr, dit le renard. Tu n'es encore pour moi qu'un petit garçon tout semblable à cent mille petits garçons. Et je n'ai pas besoin de toi. Et tu n'as pas besoin de moi non plus. Je ne suis pour toi qu'un renard semblable à cent mille renards. Mais, si tu m'apprivoises, nous aurons besoin l'un de l'autre. Tu seras pour moi unique au monde. Je serai pour toi unique au monde...

- Je commence à comprendre, dit le petit prince. Il y a une fleur... je crois qu'elle m'a apprivoisé...

- C'est possible, dit le renard. On voit sur la Terre toutes sortes de choses...

- Oh! ce n'est pas sur la Terre, dit le petit prince.

Le renard parut très intrigué :

- Sur une autre planète ?

- Oui.

- Il y a des chasseurs, sur cette planète-là ?

- Non.

- Ça, c'est intéressant ! Et des poules ?

- Non.

- Rien n'est parfait, soupira le renard.

Mais le renard revint à son idée:

- Ma vie est monotone. Je chasse les poules, les hommes me chassent. Toutes les poules se ressemblent, et tous les hommes se ressemblent. Je m'ennuie donc un peu. Mais, si tu m'apprivoises, ma vie sera comme ensoleillée. Je connaîtrai un bruit de pas qui sera différent de tous les autres. Les autres pas me font rentrer sous terre. Le tien m'appellera hors du terrier, comme une musique. Et puis regarde ! Tu vois, là-bas, les champs de blé ? Je ne mange pas de pain. Le blé pour moi est inutile. Les champs de blé ne me rappellent rien. Et ça, c'est triste ! Mais tu as des cheveux couleur d'or. Alors ce sera merveilleux quand tu m'auras apprivoisé ! Le blé, qui est doré, me fera souvenir de toi. Et j'aimerai le bruit du vent dans le blé...

Le renard se tut et regarda longtemps le petit prince:

- S'il te plaît... apprivoise-moi ! dit-il.

- Je veux bien, répondit le petit prince, mais je n'ai pas beaucoup de temps. J'ai des amis à découvrir et beaucoup de choses à connaître.

- On ne connaît que les choses que l'on apprivoise, dit le renard. Les hommes n'ont plus le temps de rien connaître. Ils achètent des choses toutes faites chez les marchands. Mais comme il n'existe point de marchands d'amis, les hommes n'ont plus d'amis. Si tu veux un ami, apprivoise-moi !

- Que faut-il faire? dit le petit prince.

- Il faut être très patient, répondit le renard. Tu t'assoiras d'abord un peu loin de moi, comme ça, dans l'herbe. Je te regarderai du coin de l'œil et tu ne diras rien. Le langage est source de malentendus. Mais, chaque jour, tu pourras t'asseoir un peu plus près...

Le lendemain revint le petit prince.

- Il eût mieux valu revenir à la même heure, dit le renard. Si tu viens, par exemple, à quatre heures de l'après-midi, dès trois heures je commencerai d'être heureux. Plus l'heure avancera, plus je me sentirai heureux. A quatre heures, déjà, je m'agiterai et m'inquiéterai; je découvrirai le prix du bonheur ! Mais si tu viens n'importe quand, je ne saurai jamais à quelle heure m'habiller le cœur... Il faut des rites.

- Qu'est-ce qu'un rite ? dit le petit prince.

- C'est aussi quelque chose de trop oublié, dit le renard. C'est ce qui fait qu'un jour est différent des autres jours, une heure, des autres heures. Il y a un rite, par exemple, chez mes chasseurs. Ils dansent le jeudi avec les filles du village. Alors le jeudi est jour merveilleux ! Je vais me promener jusqu'à la vigne. Si les chasseurs dansaient n'importe quand, les jours se ressembleraient tous, et je n'aurais point de vacances.

Ainsi le petit prince apprivoisa le renard. Et quand l'heure du départ fut proche:

- Ah! dit le renard... Je pleurerai.

- C'est ta faute, dit le petit prince, je ne te souhaitais point de mal, mais tu as voulu que je t'apprivoise...

- Bien sûr, dit le renard.

- Mais tu vas pleurer ! dit le petit prince.

- Bien sûr, dit le renard.

- Alors tu n'y gagnes rien !

- J'y gagne, dit le renard, à cause de la couleur du blé.

Puis il ajouta:

- Va revoir les roses. Tu comprendras que la tienne est unique au monde. Tu reviendras me dire adieu, et je te ferai cadeau d'un secret.

Le petit prince s'en fut revoir les roses:

- Vous n'êtes pas du tout semblables à ma rose, vous n'êtes rien encore, leur dit-il. Personne ne vous a apprivoisé et vous n'avez apprivoisé personne. Vous êtes comme était mon renard. Ce n'était qu'un renard semblable à cent mille autres. Mais j'en ai fait mon ami, et il est maintenant unique au monde.

Et les roses étaient bien gênées.

- Vous êtes belles, mais vous êtes vides, leur dit-il encore. On ne peut pas mourir pour vous. Bien sûr, ma rose à moi, un passant ordinaire croirait qu'elle vous ressemble. Mais à elle seule elle est plus importante que vous toutes, puisque c'est elle que j'ai arrosée. Puisque c'est elle que j'ai mise sous globe. Puisque c'est elle que j'ai abritée par le paravent. Puisque c'est elle dont j'ai tué les chenilles (sauf les deux ou trois pour les papillons). Puisque c'est elle que j'ai écoutée se plaindre, ou se vanter, ou même quelquefois se taire. Puisque c'est ma rose.

Et il revint vers le renard:

- Adieu, dit-il...

- Adieu, dit le renard. Voici mon secret. Il est très simple: on ne voit bien qu'avec le cœur. L'essentiel est invisible pour les yeux.

- L'essentiel est invisible pour les yeux, répéta le petit prince, afin de se souvenir.

- C'est le temps que tu as perdu pour ta rose qui fait ta rose si importante.

- C'est le temps que j'ai perdu pour ma rose... fit le petit prince, afin de se souvenir.

- Les hommes ont oublié cette vérité, dit le renard. Mais tu ne dois pas l'oublier. Tu deviens responsable pour toujours de ce que tu as apprivoisé. Tu es responsable de ta rose...

- Je suis responsable de ma rose... répéta le petit prince, afin de se souvenir.

martes, 18 de mayo de 2010

La estación del tren

Nicanor Gutiérrez pelaba su mandarina cuando el tren de las 6 llegó a la estación. Nicanor Gutiérrez separaba cuidadosamente un gajo, cuando los pasajeros bajaron del tren. Nicanor Gutiérrez terminaba de tragar el último gajo de su mandarina cuando se disponía a pararse para subirse al tren. De pronto, debajo de sus ojos apareció un par de zapatitos de charol. Nicanor Gutiérrez levantó la mirada lentamente: era Belinda Sánchez. Había regresado. 857 pensamientos pasaron por la mente de Nicanor Gutiérrez, quien no fue capaz de decir una sola palabra. Belinda Sánchez lo miró dulcemente y pronunció: dejé olvidada mi bufanda turquesa en tu sofá.

lunes, 17 de mayo de 2010

Un millón de hombrecitos

Creo que hay un millón de hombrecitos, ensartando hilos en nuestra piel. Creo que hay un millón de hombrecitos cociéndonos. Nunca más podremos separarnos.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Proxémica platónica

Calcularemos la proxémica al milímetro. Nos sentaremos cerca, lo suficiente para sentir el calor del otro; y aún prudentemente lejos, para que nadie sospeche. Cuando nadie se dé cuenta, te miraré, y si me miras también, te regalaré mi más honesta e inevitable sonrisa. Te escucharé detrás de la pared, y murmuraré contigo la letra de tu canción.

miércoles, 28 de abril de 2010

Entre 4 paredes

Entre 4 paredes. Un cuerpo sobre una cama. Un latido más es un latido menos. Sobre su piel crecen lunares. Un segundo más es, en realidad, un segundo menos. Las sábanas están revueltas. Pero la mirada siempre fija en el techo. Lo conoce como la palma de su mano. Entre 4 paredes. Un latido más es siempre un latido menos.

sábado, 24 de abril de 2010

No quiero vivir mi vida de otra manera

No quiero vivir mi vida de otra manera. Un volcán a punto de estallar en el medio de mi pecho. Una energía que recorre mis extremidades. Y las trasciende. Cosquillas en la yema de mis dedos. Como una corriente electrizante que me hace sentir viva. Explosivamente viva. Quiero que cada pequeño detalle de mi vida me haga sentir así. Siempre. La música que escucho, la gente que me rodea, mi trabajo, todo. Mi sangre efervescente. Burbujeante. Y la sonrisa bien entornillada al rostro. Siempre. No quiero vivir mi vida de otra manera.

domingo, 18 de abril de 2010

suposiciones cinematográficas

Creo que esta etapa de mi vida sería cinematográficamente representada por una secuencia de aproximadamente 2 ó 3 minutos. En un montaje métrico con imágenes de mi vida diaria. Levantándome, lavándome los dientes, viendo tv., haciendo siesta, y todo se repetiría una y otra vez, quizás en cámara rápida. Como si el tiempo se dilatara. Con suerte en la escena siguiente obtendría el empleo de mis sueños. Y en la siguiente, quizás, el inicio de una historia de amor. Apasionada. Intensa. El final aún está lejos.

jueves, 15 de abril de 2010

La voz

Agarra la pluma, abre el cuaderno y garabatea. No importa lo que salga de tu pluma; pero que salga algo! Crea. Exígete. Pase lo que pase no te permitas ser mediocre. Sabes que tú misma no te lo perdonarías. No importa lo que tengas que decir. Dilo. Y haz que suene interesante.

miércoles, 7 de abril de 2010

Los días y las noches de Belisario Pérez

Belisario Pérez, a sus 45 años, tiene en su haber 17 intentos de suicidio. Algunos más fallidos que otros. Belisario Pérez ya no quiere vivir. Los días lo encuentran repantigado en su sofá de cuero con una botella de arsénico en la mano izquierda, roncando sus últimas pesadillas. La noche siempre lo encuentra sentado en su polvoriento sillón de un cuerpo, con un revólver sobre su regazo, la mirada fija en una grieta en la pared de enfrente. Nunca falta un banquito bajo una soga, colgada en las estructuras del techo en alguna habitación de esa triste y venida a menos casa azul. Belisario Pérez ya no quiere vivir.

lunes, 5 de abril de 2010

los puntos sobre las íes

Estoy cansada de que señales mis defectos, mis errores y desaciertos, estoy harta de tener la culpa de todo. Soy humana y me equivoco, igual que tú. Estar enamorado no te hace inocente. Y yo solo soy culpable de ser humanamente inconsecuente.

Él calló para romperme el corazón

Esa noche él calló. Esa noche y todas las que le siguieron. Su silencio dijo más de lo que lo hubiera hecho cualquier palabra de cualquier idioma. Esa noche su silencio fue suficiente para romperme el corazón. Nunca antes había esuchado un silencio más difícil de tolerar. Los silencios revelan verdades que ninguna palabra puede, por que no saben mentir.

jueves, 1 de abril de 2010

Hoja de eucalipto

Qué grito expulsaré desde el medio de mi estómago, cuando mire al cielo, y desde esa rama, se desprenda una hoja de eucalipto, para caer en círculos frente a mis ojos?

miércoles, 31 de marzo de 2010

Guionistas

Quizás tú y yo solo somos dos extraños escribiendo el mismo guión. Quizás nos apropiamos el uno del otro para construir personajes. Hay ficciones incompatibles con la realidad. Quizás solo somos dos extraños que usaron los mismos personajes, para escribir guiones distintos. Quizás solo somos dos extraños. Dos extraños confundidos. Quizás tú. Quizás yo.

jueves, 25 de marzo de 2010

A kiss to build a dream on*

Give me a kiss to build a dream on,
And my imagination will thrive upon that kiss.
Sweetheart, I ask no more than this:
A kiss to build a dream on.
Give me a kiss before you leave me,
And my imagination will feed my hungry heart.
Leave me one thing before we part,
A kiss to build a dream on.
When I'm alone with my fancies, I'll be with you,
Weaving romances, making believe they're true.
Give me your lips for just a moment,
And my imagination will make that moment live.
Give me what you alone can give,
A kiss to build a dream on.

miércoles, 24 de marzo de 2010

l a r g a d i s t a n c i a

Todos los matices de su voz... Todas sus inflexiones... Sus pausas reflexivas... Sus milagrosos silencios... Todos, pintándolo para mí.

lunes, 22 de marzo de 2010

Yo sé que se muere algo dentro de ti cuando me recuerdas... Yo sé que te quiebras.

Ganas de bailar

Todo va volviendo a su lugar mágicamente. Estoy en paz. Y no hay nada mejor que eso. De pronto una mañana soy girasol, Y tengo ganas de bailar.

imperecedero

Me entristece un poco, esto de estar sin ti Y no saber manejarlo. Tener que imaginar que este pedazo de papel eres tú, por que no te puedo decir a la cara, cuanta falta me haces.

martes, 16 de marzo de 2010

Me apena

No me apena, No me apena que no estés conmigo, que hayas cambiado. No me apena no reconocerte, no sentirte. Ni siquiera me apena tanto no saber a ciencia cierta quién eres, en qué te has convertido. Me apena que tú no lo sepas.

Ridícula

Huí de la monotonía Por una enorme necesidad de vértigo. Ahora estoy en la lucha, en la guerra contra la indiferencia, que a ratos me hace extrañar la hostigante monotonía de la falta de aire. Aquí estoy, pendiente y a la espera, controladora y celosa, atribyuéndome el derecho de pedir explicaciones, sintiéndome tan rídicula, esperando tu llamada.

sábado, 13 de marzo de 2010

Punto de giro

No puedo evitar creer en cuentos de hadas. Aunque la vida haya tratado de probarme lo contrario, repetidas veces, quiero seguir pensando que esto es una película, o varias. Hace ya un tiempo que siento que más adelante, me espera algo inmenso, que las estrellas están esperando el momento indicado para revelarme su más lindo secreto. Estoy esperando mi punto de giro.

Comunicado

Estoy harta de los abandonos. Harta de los hombres que dicen que me quieren, pero que a la hora de los loros, no tienen el menor reparo en dejarme, DESAHUCIADA.

viernes, 12 de marzo de 2010

No te lo voy a decir

No contaré las veces que me desnudé para ti en la oscuridad. Las veces que dejé mi hombro descubierto, imaginando que si estuvieras aquí, no dudarías en besarlo hasta estremecerme. No te voy a decir todos los rincones de mi vida a los que te dejé entrar. Todos los cuartos de mis laberintos mentales, que redecoré para ti. No te lo voy a decir, por que para ti, fue demasiado fácil dejarme ir.

lunes, 22 de febrero de 2010

Es más divertido así.

Yo elegí no ser normal. Yo elegí las carcajadas; o las penas profundas y terriblemente oscuras... No me gustan las cosas a medias. Yo elegí los pies a millones de km, en el espacio, lejos de la tierra. Los lunes tormentosos; y los domingos de películas, pop corn y pijamas. Yo elegí los llantos que estallan en la soledad; los suspiros desde la parte baja del estómago hasta allá arriba donde los pierdo de vista. Elegí las interminables conversaciones en mi mente, cambiar el mundo de colores todos los días. Los días o negros o blancos de Ace que hace los blancos más blancos. Y grises solo cuando me da pereza ser anormal. Elegí el comportamiento errático los días de luna llena. Los antojos a media noche, las caminatas innecesarias, una pitada de mi cigarro antes de empezar una frase difícil. Bañarme con agua helada las madrugadas de verano. Y comer chocolate solo en momentos especiales. Elegí no mirar a los ojos, cuando los otros ojos se me tiran encima desesperadamente. Inventar historias sobre desconocidos en la calle, basándome en su expresión corporal. Elegí bailar en la ducha, y cantar en el micro. Cerrar los ojos cuando una canción roza mis huesos, sin importar quién me esté mirando. Sonreir a extraños en la calle (solo a algunos). Tratar de cambiar las cosas que pasan a mi alrededor, aunque a veces sea contraproducente (nada más contraproducente que no intentar). Yo elegí creer que las estrellas traman cosas especiales para mí; no perder la fe hasta el último segundo. Elegí no huír de los corazones rotos. Elegí perdonar. Yo elegí enamorarme siempre. Elegí querer, sobre todo, con las manos y los ojos. Elegí decir solo lo justo y necesario, y pensar en silencio todas las barbaridades que me provoca. Ver el cielo estrellado, aunque el cielo limeño solo tenga nubes que ofrecer. Yo elegí deliberadamente, no ser normal. Es más divertido así.

jueves, 18 de febrero de 2010

1er intento

Sigo buscando maneras de conmoverte... ojalá hubiera una. Hace mucho no sentía tanto miedo... solo quisiera que todo vuelva a ser como antes, fácil a pesar de las complicadas circunstancias. No sé mucho de nada, en realidad sé poco de muy poco... pero si tengo una certeza... y sí que la tengo... es que tú podrías ser... "él". Lo voy a decir y ya. Sin pelos en la lengua. Le tengo pánico al abandono. No quiero volver a sentirme así. No quiero volver a luchar por alguien a quien no le cuesta renunciar a mí. Quiéreme. Por favor.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Entonces


Te acuerdas? Te acuerdas cuando nos queríamos? La magia del mundo brillaba solo para nosotros cada rincón de esta grisácea ciudad se iluminaba al escuchar nuestras risas lejanas. Te acuerdas? Yo sé que mis cielos morados vienen de ti... y probablemente tus estrellas son todas de mi confección. Sé que lo recuerdas con la misma nostalgia que yo. Contigo el mundo cambiaba de color todos los días... Ahora no me acostumbro al monocromo. En qué momento lo abandonamos todo? Cuándo dejamos de sentirnos fascinados por el caos que nosotros mismos creamos? Eramos invencibles... Cuándo permitimos que entre nosotro hubiera imposibles? Alguna vez el mundo estuvo a nuestros pies...

lunes, 1 de febrero de 2010

Pájaro azul 2

Agita las alas, en la rama más alta de un eucalipto. Agita las alas, ese viejo amor... Y por fin vuela. Ya lo ves en los cielos... reinándolos, conquistándolos... ese viejo amor. Como no pudo conquistarte a ti, que eres indomable.

Pájaro azul

Lleva siempre una luz azul en la frente. Tiene los ojos pesados de desilusiones, y una pluma dorada de esperanza entre su plumaje azul violeta. Es de una soledad sobrecogedora, y cómo brillan sus plumas cuando sale el sol. El cielo nunca había sido tan resplandesciente, antes de mi pájaro azul.

sábado, 16 de enero de 2010

Prefiero la piel

Mis silencios inquebrantables... A los silencios no hace falta entenderlos, porque uno puede sentirlos... Mis ojos nerviosos, inseguros, huyen de los tuyos por temor a que descubras mis flaquezas. Mis manos desorientadas que no saben si buscarte o ignorarte. Y mi pecho que te llama... No me gusta la ropa, prefiero la piel.

lunes, 11 de enero de 2010

Cántame

Cántame. Cántame y que tu voz me lleve a tus brazos. A tus brazos donde me siento segura. Cántame. Cántame y que tus palabras me den paz. Tus palabras consoladoras. Cántame. Cántame y que tu música llene mis vacíos. Tu música... maravillosa música. Que me abriga, y me acompaña. Cántame. Cántame para que no me pesen más los abandonos. Cántame y haz desaparecer toda esta colección de príncipes azules desteñidos. Que se desvanezcan mis soldaditos de plomo mutilados. (Me aterra volver a ponerme el tutú.) Cántame, y que tu voz ahuyente a mis fantasmas. Al menos solo un ratito, que las voces en mi mente se callen un momento. Cántame. Por favor.

domingo, 3 de enero de 2010

música para sOñar

Música para soñar, para sentir mi piel distinta, quizás escamosa cuando soy sirena, o de seda cuando soy princesa. Para sentir mis pasos ligeros cuando estoy en la luna, o mi pelo agitarse cuando el viento es púrpura. Música para volar... para sentirme flotar, suspendida en una nota, o en un silencio... en tu silencio... y hacerlo mio. Música para enamorarme, para sentirme crecer, expandirme, para amarte sin límites, trascender. Perforarte el corazón, quizás con una mirada, quizás con un beso. Música. Música para cerrar los ojos cuando soy tuya, para no despertar, porque no quiero ser de nadie más.

viernes, 1 de enero de 2010

Nicanor Gutiérrez ha llegado al límite

Después de varios meses de esperar el regreso de Belinda Sánchez, por fin hoy Nicanor Gutiérrez se dijo: "Basta Nicanor Gutiérrez, ya fue suficiente, has llegado al límite". Tomó su pequeña maleta a cuadros y empacó lo mínimo indispensable. Se puso su boina y agarró una mandarina de la endeble mesita roja. Al salir, le explicó al señor Belisario Pérez -el frutero de la esquina que le vende las mandarinas- que él no tiene la culpa de los ataques de pánico de Belinda Sánchez. Nicanor Gutiérrez espera sentado en una banca de la estación del tren, que llegue el tren de las 6pm.